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sábado, 6 de febrero de 2010

TRESSOR SÓLO PIENSA EN SU EQUIPO

La historia de los clásicos es, en parte, la historia de la ciudad. Desde hace más de 60 años, Medellín y Nacional dividirán los sentimientos en Antioquia. El último campeón no tendrá a Javier ‘Choronta’ Restrepo, pero debutará el delantero paraguayo Mario Edison Giménez.



Juan Camilo Gallego Castro
jcamilogallego@gmail.com
En la década de 1940, en aquel fútbol prehistórico, el Medellín fue el monarca de los torneos de primera categoría que organizaba la Liga Antioqueña de Fútbol. Huracán era el contrapeso del equipo más popular, pero su nivel tampoco alcanzaba para vencer al ‘equipo de la camiseta que no se destiñe’, como le decían al ‘Rojo’.
Unión Indulana (hoy Atlético Nacional) no era gran protagonista, pues estaba varios escalones abajo del equipo más popular de la región. Llegó el fútbol profesional y el Unión ya era Atlético Municipal y dos años más tarde, en 1950, sería Atlético Nacional.
Es que era el mejor equipo, dicen en ocasiones aquellos ancianos que vieron a ese gran Medellín F.B.C. Cerca de tres años se adueñó de los clásicos regionales y no daba cabida para que el otro equipo de la ciudad hiciera contrapeso.
Las razones: Medellín se caracterizó por ser el equipo popular, el de la gente, y además, tenía los mejores jugadores y ahí ya no hay discusión.
Como en esa época el equipo rojo mantuvo firme su monarquía, desde el 13 de mayo del año pasado el Medellín no cae con Nacional. Mejor fútbol, sumado al último campeonato, es un fuerte argumento para que ‘El Poderoso’ pueda alargar su invicto, acompañado del buen juego.
Y seguro que Tressor Moreno puede ofrecer al partido una cuota de emoción y de seguridad para que los atacantes del visitante de hoy puedan tener opciones claras para anotar.
Hace tres semanas está entrenando en la ciudad y, de verdad, Leonel Álvarez lo ha sorprendido. “Llevaba cuatro años y medio en México y no me había tocado un entrenador que exigiera tanto en cuanto a la parte táctica y que trate de corregir a los jugadores lo que más pueda. Eso es importante porque eso crea una responsabilidad en la cancha y, sabiendo de que todo lo que has trabajado en la semana, no puedes descuidarte un segundo porque te cuesta un partido”, contó este chocoano de 31 años.
Sin Javier ‘Choronta’ Restrepo, el DIM suplirá su ausencia con el joven Juan López, de 19 años, y quien ajustará dos partidos como titular en la mitad de cancha. Seguro serán más compromisos de titular porque el ‘Choro’ estará, por lo menos, tres semanas fuera de las canchas.
“Yo creo que la diferencia se va a notar mucho en el medio. Si llegamos dos o tres veces hay que hacer los goles. Tú le perdonas la vida a un rival en un clásico y de una u otra manera en una jugada pueden sacar la victoria”, aseguró Tressor.
Al chocoano no le gusta hablar del rival y prefiere preocuparse por su equipo. “Uno tiene que tratar de suplir las falencias que uno debe tener en el equipo y no pensar tanto en el rival. El rival cuenta mucho pero es más importante el trabajo que nosotros hagamos en la semana”, argumentó.
Leonel Álvarez contará con el debut del delantero paraguayo Mario Edison Giménez, desplazando a César Valoyes, quien será emergente.
El clásico 261 es fundamental para Medellín. De un buen resultado depende la tranquilidad con la que afrontarán el debut en la Copa Libertadores ante el Cerro Porteño en Paraguay. “La Copa todavía no la vivo porque todavía me espera el clásico”, recordó el hombre de las ideas, Tressor Moreno.

jueves, 26 de noviembre de 2009

“LE CUMPLÍ A MI HIJO UN MES ANTES”

Respirar, algo tan sencillo y de lo que no nos percatamos. Respirar, soplar, toser, gritar, ahí siempre está el aire y la fuerza de los pulmones. Lo que durante cinco años fue tan complicado para Luis Fernando Montoya, es desde hace casi un mes el motivo de su alegría. Respirar, respirar sin ayuda. Su voz es más clara y su sonrisa demuestra que es un hombre que va lento, pero seguro.



Juan Camilo Gallego Castro
jcamilogallego@gmail.com
El final de ese balón fue un poco frustrante. En esa cuadra donde vivía, el partidito se armó para las horas de la noche. Alguna cosa tuvo que pasar, pues alguien llamó a la policía y esta llegó y se llevó el primer balón que tuvo Luis Fernando Montoya. Gracias a los materiales que llevaba a una chatarrería, pudo reunir el dinero suficiente para conseguir el primer elemento que reúne la perfección de sus sueños: el balón.
Desde el patio de su finca en el municipio de Caldas, Clif está corriendo constantemente. Cada persona que llega es recibida por Clif, un pastor alemán que tiene José Fernando hace poco más de un año. “No se cansa de jugar. Ya le he dado cuatro balones y todos los ha dañado. Claro que ya estaban malos”, cuenta José Fernando.
Ya ganó su grado y va para tercero, tiene ocho años y monta en su bicicleta, aunque dice que también le gusta el fútbol, verlo con su papá, jugarlo en la manga y poner a correr a Clif. ¿Quién puede sentirse más contento que José Fernando al ver que su papá le cumple sus promesas?
“Estoy muy contento de que hubiera cumplido”, cuenta el pequeño José, pues hace 27 días su papá le demostró, un mes antes, que dejaría el ventilador automático para respirar naturalmente, sin depender de todos esos aparatos que mantenían con vida a Luis Fernando.
Casi imperceptible, así es el respirar, lo que durante cinco años fue complicado para Luis Fernando, es desde hace cuatro semanas el motivo de su felicidad.
“Recuerdo que teníamos clase en el Sena y Fernando me dijo: ‘Se me dañó el marcapasos’. ¡Qué miedo, qué va, nada de miedo! Fue la mejor clase que dictó. Fue coherente y a partir de ahí se fortalece más”, describe con una sonrisa contagiosa Luis Alfonso Sosa, quien más que sicólogo de Fernando, es su amigo. Desde hace 26 años que lo conoce han cultivado una amistad que se ha mantenido en los momentos más difíciles.
“¡Estamos de plácemes, estamos de plácemes!”, añade Luis Alfonso. Es innegable, ese hombre de grandes retos ya coronó una de las grandes incógnitas de su recuperación. Respirar, respirar, ¡Cuanto significa para Luis Fernando!
“Es algo que yo le prometí a él y le cumplí. Me cuesta un poquito, pero la idea es tratar de mejorar mucho la parte de la movilidad. Mi voz la siento bien. Me falta recuperar un poco la voz, ser más fuerte”, habla con más claridad Luis Fernando, mientras ve a Clif. El perro está esperando que alguien tire lo que se llamaba pelota para ir detrás de ella y volverla a traer.
“El perro está esperando que tiren la pelota”, dice Luis. Alguien coge ese ex balón de baloncesto y lo lanza. Sonreír, sonreír. Así se puede describir la felicidad, con una sonrisa. Luis Fernando sonríe mientras Clif vuelve, para hablar de sus sueños: “Me sueño tratar de recuperarme totalmente, y si puedo volver a dirigir sería muy bueno.
Todavía para dirigir me falta, pero me siento contento de compartir los conocimientos con los del Sena y el Politécnico”. El vicepresidente Francisco Santos le propuso a ‘el profe’ que dictara un curso en el Sena, una tecnología para técnicos de fútbol. Y ahí está, cada semana le dedica dos horas a la clase y el resto del tiempo lo aprovecha en su recuperación y en ver fútbol. “Ahora sabe más de fútbol”, añade Luis Alfonso, pues ve el mayor número de partidos posibles. ‘El profe’ escribe una columna semanal, además sus comentarios de la televisión son solicitados constantemente. A su casa se acercan conocidos y desconocidos. Hasta llegaron hace poco unos japoneses, especialmente desde Japón para entrevistar a Luis Fernando.
‘El profe’ respira felicidad. Ahora, según su médico Diego Lalinde, el objetivo es que tosa con normalidad, pues si lo hace, el siguiente paso será quitarle la cánula de la traqueostomía para que sólo respire por boca y nariz. Sin duda, seguiremos respirando felicidad Luis Fernando, es el paso que sigue.

jueves, 12 de noviembre de 2009

RAMÓN SE VISTIÓ DE ROSA

“Los dirigentes y la hinchada no sólo le exigen la genialidad de Einstein y la sutileza de Freud, sino también la capacidad milagrera de la Virgen de Lourdes y el aguante de Gandhi”. Eso lo dijo el escritor uruguayo Eduardo Galeano cuando plasmó en el Fútbol a sol y sombra, una definición de los entrenadores.



Juan Camilo Gallego Castro
jcamilogallego@gmail.com
Los hinchas se refugiaban en los brujos para que el rival de toda la vida no ganara, otros usurpaban el templo de su equipo rival para enterrar animales en un arco o llevarles tierra de cementerio para que nunca pudieran celebrar un título. Aunque ahora es más complicado, algunos prefieren usar la misma camiseta como amuleto, entran al estadio con el mismo pie cada vez que hay partido, se echan la bendición durante todo el día y piden ‘a un más allá’ que “esta tarde tenemos que ganar”. No importa si pierde, en el próximo partido llegará de nuevo con la misma camiseta e igual ‘protocolo’ porque “como sea, hoy si ganamos”.
- Cuando jugador siempre entraba con el pie derecho, durante toda mi carrera entraba con el pie derecho y me hacía la señal de la cruz una sola vez, como técnico no,-cuenta Ramón Cabrero.
Con sus ojos claros, el cabello blanco y un acento que, sin duda, derrite a nuestras mujeres, Ramón apareció como un grande, un argentino que, así hubiera nacido en España, arribó para salvar a un equipo que no respondió a las expectativas. Atlético Nacional había sido penúltimo el torneo anterior. Ramón llegó después de obtener el logro más importante en toda su vida como futbolista y entrenador, ganó un título con la gente de su barrio, su gente, su casa, su vida.
-Logré lo que nadie había conseguido después de 93 años: salir campeón con Lanús. Y me vine, porque creo que hay cosas que se consiguen y tienen que quedar ahí. Yo creo que al club le había dado todo lo que yo podía haberle dado y quería quedarme con esa imagen, incluso con la imagen de no dirigir en Argentina por un tiempo.
Muy pronto, en Medellín, los sueños se tiñeron de rosa. Abrió su clóset y eligió, entre las camisetas que tenía, el color con el que esperaba disfrutar durante mucho tiempo los frutos del triunfo y la satisfacción de su profesión.
Ramón aparecía en cada partido con una camiseta, que si no era la misma, tenía una fábrica de la misma colección.
- Tengo una sola, automáticamente cuando la uso, llego a mi casa, la lavo y queda para el partido, la uso cada que hay partido.
Esa camiseta Polo empezó a generar expectativa, una línea blanca, muy diminuta en el cuello y en las mangas, ya eran objeto de observación. Al igual que muchos de los entrenadores de su país, Cabrero sabe que la camiseta no pone nada en la cancha, pero algunas fuerzas que sólo perciben los técnicos, demuestran que lo que llaman cábalas podrían suponer una dilatación imaginaria de los 90 minutos implacables, tal vez por eso, Juan Villoro se atrevió a decir que “quien haya escuchado el furor de un estadio lleno sabe que hay más voces que espectadores: los fantasmas acudieron a la cita”.
Serán, posiblemente esos hinchas que no se ven, quienes le brindan a la bendición, la ropa y otros elementos, el ingrediente que en la cancha no se puede encontrar.
- Tampoco es una cábala. En Argentina, si uno pone atención, muchos técnicos cuando ganan siguen con la misma ropa, pero no es una cábala la mía, la única cábala es jugar bien.
Los vítores de los que alguna vez estuvieron alentando al Sportivo Italiano le otorgaron a Ramón, las rayas necesarias para que este club ascendiera de la Primera B argentina al Nacional B en 1986.
-Me acuerdo que cuando salí campeón con Italiano, tuve como quince partidos sin perder con una remera rayada, una camisa rayada de manga corta que la usé verano y también invierno. Y la usaba abajo, y arriba me ponía un suéter si hacía mucho frío.
Luego, con Lanús, la ropa jugaría un papel determinante, por lo menos logaría el título.
- Lo que pasa es que en Argentina se dio en un momento que no era esta camisa rosa. Cuando salimos campeones, que también estuvimos como 12 partidos sin perder y tenía una remera que no era rosa, era un color más natural pero tirando a rosa y también me duró como 12 partidos y fue pura casualidad.
Fue precisamente en 1986 cuando Salvador Bilardo, con una camiseta azul, fue campeón del mundo en México 86. Famoso por encarnar la picardía que le daba un toque mágico a sus éxitos deportivos, Bilardo se caracterizó por ser un cabulero que pasaba de la razón a la exageración.
Cuando iba camino a la cancha con su equipo siempre se escuchaba la misma música, le ordenaba al conductor que no parara mientras esa ‘melodía celestial’ estuviera sonando, así el semáforo estuviera en rojo. Las normas de tránsito no importaban, el bus sólo paraba en los silencios de la canción.

Con raíces argentinas
- Yo me vine a los tres años cuando era muy chiquitito. Me trajo mi familia, viví hasta los 22 en Argentina, me fui a jugar al Atlético de Madrid cinco años, después al Mallorca hasta los 30, y a esa edad volví a la Argentina donde terminé de jugar. Luego empecé a dirigir a los 35 años.
Ramón nació en Cantabria, España, un 11 de noviembre de 1947, su familia se mudó muy pronto hacia América, cambiando a Fernando Franco por Juan Domingo Perón, reemplazando los aires de dictadura por la bondad de una mujer, que según Tomás Eloy Martínez, era una santa, una especie de virgen para los argentinos: Evita Perón.
Así como en Mar del Plata llegaron los primeros ingleses en el siglo XVIII para invadir con sus mercancías y sus gustos una tierra auténticamente criolla, con esos barcos llegaron los balones de fútbol y con ellos la pasión por ese deporte se multiplicó en todo el continente.
- A Jerónima y Eusebio no les gustaba el fútbol. Cuando mi papá murió en 1963 yo todavía era muy chiquitito, no jugaba. Pero mi mamá si me vio jugar, dirigir y todo, pero no le interesaba mucho.
En Lanús, al sur del gran Buenos Aires, el fútbol, como el tango y las mujeres, fueron invadiendo a Ramón. No era seguidor del equipo de su gente, más bien era muy hincha de la ‘Academia’, un equipo del que era seguidor el presidente de la época, por tanto el estadio se llama Juan Domingo Perón.
- Fui hincha fanático, hasta los 14 años de Racing, ¡pero fanático, fanático!, de ir a los entrenamientos y todo. Iba a todos lados. Un vecino mío me llevaba. Eso fue entre el 58 y el 61, me tocó la época grande de Racing. Sí, campeón en el 58 y en el 61 y también campeón del mundo.
Ya, con más años, Ramón cambió de colores, del azul y blanco su corazón cambió a granate. De Lanús será siempre simpatizante e hincha, el momento más lindo de su vida deportiva fue con ese equipo, en él empezó a jugar y a él sabe que volverá algún día.
- En Lanús me insultaban mucho, yo debuté a los 17 años y me insultaban, en Lanús fui un jugador insultado. Era un jugador técnico, hábil, jugaba de ocho, era volante por derecha.
Con los años, esos insultos ya habían sido olvidados. Ramón pasaría de Lanús a Newell’s, y de ahí sería contratado por el Atlético de Madrid, pero debería pagar servicio militar durante veinte meses y ultimar primero, algunas cosas de su vida personal. Lo primero era casarse con Noemí, su segunda novia argentina, y dejar para siempre su vínculo con Argentina.
-Llegué a jugar al Atlético, pero al año de estar ahí hice el servicio militar que me tocó en Burgos. Pero estuve dos meses y después me trasladaron a Madrid. Tuve un par de partidos amistosos en el ejército, el servicio militar prácticamente no lo hice, tuve dos meses en los que no pude salir, pero luego iba cada mes para firmar durante 20 meses.
Ramón jugaría también con el Elche y el Mallorca antes de regresar a terminar su carrera con el San Martín de Mendoza y el Independiente de Rivadavia en 1982. Ahí finalizaría un ciclo de su vida para empezar otro, el de entrenador.
- Claro, yo dirigí como 12 años Nacional B, después estuve 6-7 años sin dirigir, y luego volví a dirigir inferiores y después lo haría con la primera de Lanús. No soy de guardar cosas, pero mi hijo Ramiro tiene todo lo que tenía de España, no soy de guardar camisetas.

En Buenos Aires está el tesoro
- Estoy muy bien en Medellín, estoy muy contento, es una ciudad muy bonita, me habían dicho que era linda, pero no me la esperaba hasta aquí. Pero realmente, hace cuatro meses que estoy aquí y se me está haciendo muy duro porque por más que la pase bien, por más que esté en una ciudad preciosa, por más que el trato de la gente sea bárbaro, y estoy en un club bárbaro, pero la realidad es que es muy difícil estar solo a ciertas alturas de la vida.
Ramón está viviendo ahora con Eduardo González y Jorge Mamberto, compañeros en el fútbol con los que trabaja en Nacional. Con Eduardo ha trabajado cerca de 12 años y ha vivido con él tres años juntos fuera de Buenos Aires. Lo hicieron en Mendoza, Santa Fé y Santiago de Estero.
- Por ejemplo cuando yo tenía 40 años, 37 años, 36 años, que también estuve afuera, la verdad la pasaba menos difícil. Ahora, lo que más extraño es a mi familia, aunque mi señora viene este mes y ya el año que viene se va a venir para acá. Ya Llevo casado 39 años, desde el 23 de noviembre de 1971.
Y de la familia es su nieta de un año y seis meses la gran debilidad. Ramiro y María Belén, los hijos de Ramón, ya son profesionales, ambos viven en Buenos Aires con doña Noemí.
-Pero no tengo dudas que a partir de enero, si decido continuar, ella se va a venir conmigo. Me pone feliz mi familia, que estén todos bien, que de repente mi profesión me permita poder ayudarlos, eso me pone feliz, ayudar a mis hijos y a mi nieta.
Ramón prefiere no traer muchas cosas de su país, en la mesita de luz está la foto de su familia y cuando va hacia los entrenamientos encuentra en los tangos que escucha, el verdadero significado de esa música.
- Me encanta el tango, todo tipo de tango. Yo digo que el tango lo apreciamos más afuera que cuando estamos en Buenos Aires. Acá por ejemplo, nosotros vamos y venimos y tenemos nada más que CDs de tango en el coche.
Ramón había viajado por todo el continente, pero esta fue la primera vez que venía a Colombia. Llegó al Atlético Nacional, un grande en apuros, necesitado de volver a su fútbol, a sus triunfos, a sus goles, de reencontrarse con su historia. Y el comienzo fue soñado, sumó diez fechas de invicto, pero tras perder en el clásico regional prefirió guardar en su clóset esa camisa rosa que lo acompañó en esos buenos momentos y que tanto llamó la atención. Ahora, seguramente, será otro color el que quiera lucir para una nueva etapa de triunfos. Si no le gusta el mate, tal vez prefiera el café.

martes, 15 de septiembre de 2009

ADEBAYOR Y EL ARTE DE LA VENGANZA


Juan Camilo Gallego Castro
jcamilogallego@gmail.com

¿Influye lo que sucede en el campo de juego sobre los aficionados?
Es claro que la violencia y las agresiones, tanto verbales como físicas en un partido de fútbol, generan reacciones en la tribuna o a la salida del estadio.
Al fin y al cabo el fútbol es una batalla simulada entre dos ‘tribus’ diferentes, con identidad y tradición distinta y un afán inmerso por ser superior al otro grupo.
El fin de semana el Manchester City, último club multimillonario del mundo, y el tradicional Arsenal de Londres disputaron uno de los partidos más importantes de la jornada en Inglaterra. Un partido con antecedentes que volvían el partido más atractivo. Emmanuel Adebayor y Kolo Touré, ex jugadores del equipo londinense se enfrentaban a sus ex compañeros. Ambos prefirieron cambiar de equipo, aduciendo que el City sí era un equipo con aspiraciones grandes, a diferencia del Arsenal que ya jugó una final de Liga de Campeones en 2006 y quedó en varias ocasiones en semifinales de este certamen, demostrando su nivel y aspiraciones europeas.
Claramente estos jugadores africanos pasaron a ganar casi el doble del salario que percibían en su antiguo club. Kolo Touré criticó el equipo, aunque salió con un notable agradecimiento, por su parte, el togolés Adebayor salió en medio de un escándalo en el equipo y así lo sintió en el partido. Los aficionados del Arsenal le silbaron e insultaron en todo el partido, cuando Adebayor tuvo la oportunidad de marcar uno de los goles de la goleada (4-2) cruzó todo el campo de juego y fue a gritarle a los hinchas del Arsenal, esto generó disturbios en la tribuna, pues los seguidores querían ‘acabar’ con él.
Gracias a la provocación de Adebayor, pese a la agresión de los hinchas de su ex equipo, no fue tomada de la mejor forma en Inglaterra y ahora se enfrenta a dos cargos de la federación de fútbol inglesa (FA) por "conducta violenta" y "comportamiento inadecuado" que podrían traducirse en una suspensión de tres partidos.
Adebayor propinó además, una patada en la cara al holandés Robin Van Persie y
celebró de "forma inadecuada" los goles frente a la afición del Arsenal, que le traspasó al City durante el mercado de fichajes estival.
La FA también pidió a la policía de Manchester y a los dos clubes enfrentados en dicho encuentro liguero que les ayuden a identificar a los hinchas que pudieron haberse comportado de forma violenta. Si Adebayor es hallado culpable de los cargos que se le imputan por la FA, bajo la normativa de la federación, podría ser sancionado con tres partidos de suspensión, lo que le obligaría a perderse el próximo derbi de la Premier este fin de semana ante el Manchester United.
El árbitro que medió en ese encuentro, Mark Clattenburg, no penalizó al jugador en el momento, al argumentar que no vio lo sucedido aunque posteriormente este colegiado confirmó que de haberlo presenciado hubiera sacado la tarjeta roja al delantero por "conducta violenta".
La zapatilla derecha de Adebayor golpeó la cara de Van Persie, que necesitó asistencia médica. Claramente el espectáculo pasó a la tribuna y la violencia se trasladó a las afueras del estadio.

Celebración excesiva de Adebayor

domingo, 16 de agosto de 2009

61 AÑOS DETRÁS DE LA PELOTA

Juan Camilo Gallego Castro
jcamilogallego@gmail.com

El fútbol profesional colombiano está de aniversario, el 15 de agosto de 1948 se jugó la primera fecha del primer campeonato no amateur, una solución para canalizar la tensión y disputa entre los partidos políticos tradicionales. Al final del certamen Santa Fe se convirtió en el primer campeón.

En 1948 los aficionados al fútbol en Medellín asistían al hipódromo San Fernando, en Itagüí, a ver los argentinos y extranjeros que llegaban con una pelota bajo el brazo y una forma diferente de jugar. En ese año, el Huracán, Victoria, Atlético Municipal (hoy Atlético Nacional) y Medellín F.B.C (Independiente Medellín) eran los clubes más importantes de la ciudad, aunque el hipódromo, ante la falta de un verdadero estadio de fútbol, se llenaba por la llegada del América de Río de Janeiro y el Alianza Lima. Pero los peruanos se encontraron en la mitad de uno de los sucesos determinantes en la historia del país. El 9 de abril de 1948 es asesinado el caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán, el crimen desembocó en una guerra entre militantes del partido Liberal, al cuál pertenecía el líder, y conservador, representado por el presidente Mariano Ospina. La violencia creció tan rápido en el país, que en pocos días el conflicto había invadido toda Colombia.

Como el gobierno nacional necesitaba motivos para disminuir la violencia, aquel apoyó a un grupo de personas, lideradas por Humberto Salcedo, que proponían un campeonato de fútbol profesional, como Argentina, Uruguay y Brasil que habían iniciado 20 años atrás. Así fue como surgió el primer campeonato del país, un 15 de agosto de 1948.

Pero poco antes, en el mes de julio, la División Mayor de Fútbol había hecho una convocatoria a cada liga departamental que quisiera estar en el fútbol profesional. De Medellín, los cuatro equipos más importantes querían salir del amateurismo, aunque el Medellín y el Atlético Municipal, gracias a su insistencia, debutaron en el rentado el 15 de agosto. Los otros equipos de 1948 eran Millonarios, Santa Fe, Once Deportivo, Deportes Caldas, Cali, América, Junior y Universidad.

El Municipal lo hizo de local ante la Universidad Nacional, que tenía como sede a Pereira. El jugador antioqueño Rafael Serna se encargó de anotar el primer gol del fútbol rentado, puesto que el encuentro se disputó a las once de la mañana para evitar entorpecer la programación hípica de la tarde. El otro gol, del 2-0 definitivo, lo convirtió Carlos Rodríguez. Mientras que el Medellín debutó con cuatro goles en contra ante el América, en Cali.

Cuando suene el pitazo a las 3:30 p.m., el fútbol colombiano celebrará un año más, de acoger en sus canchas, el deporte más popular del mundo, nacido en las public schools inglesas en la mitad del siglo XVIII.